Hoy he tenido cita con alguien que lleva 8 meses sin consumir.
Tenía un consumo brutal, el mayor que he conocido hasta ahora. 8 meses. Su recuperación, un inerno.
Cada lunes, como un reloj, se presentaba para hacerse pruebas toxicológicas y demostrar que no estaba consumiendo. Cada lunes venía de un pueblo lejano.
Su recuperación llena de sueños vividos, pesadillas, ideas paranoicas sobre lo que podían estar pensando las demás personas de que haya tenido que ir a un centro. 8 meses trabajando estabilización emocional y conciencia de enfermedad.
Y varias llamadas de urgencias. 8 meses sin consumir. Con pánico a recaer. Y a cada paso, una buena decisión.
Decidir llamar antes de consumir, decidir pedir ayuda cuando sentía que se desbordaba.
Conando en el proceso y el deseo de no volver a ese inerno en el que ha vivido. Y por primera vez en esta cita verbaliza que no ha sentido un gran deseo por consumir.
Que ya pide agua en un bar y no se siente bicho raro, que sabe que puede ayudar a otras personas a salir de ahí. 8 meses.
Y hoy me ha dicho: los adictos somos manipuladores a no poder más.
Y este poder de manipulación y de engaño lo estoy usando para manipular a mi bicho y que deje de joderme la vida. He llorado.
Me ha invadido una enorme emoción de gratitud hacia su esfuerzo titánico.
No lo sabe pero es alguien a quien quiero mucho. ¿Cómo no querer a alguien con tanto deseo por cambiar y llevar una buena vida? ¿Cómo resistirse admirar a alguien que ha luchado día tras día contra el bicho y lo está venciendo? Poco a poco y paso a paso.
Mi enhorabuena y admiración a esta persona Y suerte a todas aquellas que se ven luchando para adquirir conciencia de enfermedad y con ello las limitaciones que pueden tener adquiriendo así una gran libertad. «Sin consumir, María José, soy libre» Dios mío es que…. Es para querer a esta persona o solo soy yo?
Gracias a la vida por pertimirne conocer a personas tan increíbles como ella